sábado, 19 de janeiro de 2008

Auto-retrato



"Aquella voz cansada, algo tenía
de nostalgia, de amor, de sueños idos;
era la ténue voz de los caidos
la voz, quizá, de la melancolía.
Una voz que entre sombras debatía
el derecho final de los vencidos
de ocultar sus recuerdos entre olvidos
de pedir que, por fin, termine el día.
Pero el día del hombre, sólo expira
cuando la luz se entrega al horizonte
y al silencio, el sonido de su lira,
exhala en un cantar, postrero aliento
desgranando lamentos sobre el monte
para ser por siempre uno con el viento."

Jose Dasilva Navia

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